Vuelta a la rutina: cómo recuperar el foco y la energía
Pequeños cambios para recuperar tus ritmos, mejorar la concentración y volver con más energía.


Es totalmente normal notar menos energía y cierta dificultad para recuperar el ritmo después del verano. Durante las vacaciones solemos acostarnos y levantarnos más tarde, cambiar los horarios de las comidas, modificar nuestra actividad física y reducir las exigencias del día a día.
Cuando volvemos de golpe a una rutina más estructurada, nuestro organismo necesita un periodo de adaptación para recuperar sus ritmos habituales. Incluso durmiendo suficientes horas, un sueño con horarios desajustados puede influir en la atención, la motivación y la sensación de energía.
¿Cómo recuperar energía y vitalidad?
Como punto de partida, hay que tener en cuenta que para recuperar la energía no es necesario intentar volver al 100 % desde el primer día. Es mucho más recomendable hacerlo de forma progresiva.
Por ejemplo, podemos empezar escogiendo 2 o 3 tareas importantes al día, trabajar en bloques de entre 45 y 90 minutos y reducir al máximo las interrupciones. De esta manera, ayudamos al cerebro a readaptarse poco a poco al trabajo sostenido y a recuperar la capacidad de concentración.
El objetivo no debería ser recuperar toda la energía y la motivación de inmediato, sino hacerlo progresivamente durante una o dos semanas, estableciendo una base sólida y constante a través de los siguientes hábitos:
- Regular el sueño: intenta acostarte y levantarte aproximadamente a la misma hora cada día y exponerte a la luz natural por la mañana. De esta manera ayudarás a regular el ritmo circadiano, mejorar la calidad del descanso y mantener mejores niveles de energía durante el día.
- Mantener una buena hidratación: bebe agua de forma regular a lo largo del día, ya que una hidratación insuficiente puede aumentar la sensación de cansancio y afectar a la concentración y al rendimiento físico.
- Proteína suficiente: incluye alimentos ricos en proteínas, como huevos, pescado, carne, legumbres, lácteos o tofu, y repártelos a lo largo del día. Las proteínas contribuyen al mantenimiento de la masa muscular, la recuperación y el correcto funcionamiento del organismo.
- Carbohidratos de calidad: prioriza alimentos como arroz, patata, avena, fruta, pan integral o legumbres. Evita reducirlos excesivamente, especialmente si realizas ejercicio, ya que son una de las principales fuentes de energía del organismo y ayudan a mantener un buen rendimiento físico y mental.
- Frutas y hortalizas de temporada: procura variar es cada día, junto con alimentos que aporten hierro, folato, magnesio y vitaminas del grupo B. Estos micronutrientes participan en numerosos procesos relacionados con la producción de energía y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
- retoma progresivamente el entrenamiento de fuerza y la actividad cardiovascular. Incluso caminar entre 20 y 30 minutos al día puede ser un buen punto de partida. Es la clave para mejorar el estado de ánimo y puede aumentar la sensación de energía y alerta durante el día.