Productos de proximidad: por qué debes incluirlos en tu cesta de la compra
Descubre cómo alimentarte con productos cultivados cerca de casa puede mejorar tu salud y el planeta.


Cuando hago la compra, me fijo en un detalle que antes siempre pasaba por alto: de dónde viene lo que como. Cada vez priorizo más los productos locales, aquellos que han sido cultivados o producidos cerca de casa. Y no soy la única: según el Informe Anual del Consumo Alimentario 2025, uno de los aspectos más valorados por los consumidores es, precisamente, la proximidad, más allá de la compra puramente por precio.
Hoy te cuento por qué merece la pena sumar los productos de cercanía a tu cesta.
¿Qué son los productos de proximidad?
Los productos de proximidad son aquellos que se cultivan o elaboran cerca del lugar donde los compras, normalmente a menos de 100 kilómetros de distancia (aunque no hay una distancia oficial: se habla de 100-250 km según la zona).
Una frase que lo resume bien es "del huerto a la mesa". Antes este concepto era lo normal, comprabas al vecino o en el mercado del pueblo. Pero con el tiempo, cada vez hay más intermediarios, lo que hace difícil trazar de dónde viene lo que comemos.
Ejemplos de productos de cercanía y cómo identificarlos
Los productos de cercanía pueden ser prácticamente cualquier alimento, siempre que se produzca cerca de donde vives. Algunos de los ejemplos más habituales son la fruta y verdura de temporada del mercado o la frutería de barrio, huevos y lácteos de granjas cercanas, pan y repostería artesanal, carne y pescado de ganaderías o lonjas próximas, así como miel, vino, aceite y conservas de pequeños productores de tu región.
Para identificarlos, no te fíes solo del envase bonito o de la palabra "artesanal": lee el origen en la etiqueta (muchos llevan el sello KM0) y, si tienes dudas, pregunta directamente al productor o al comerciante.
¿Por qué comprar productos locales y de temporada?
Los productos locales suelen tener sabores más intensos, precios más ajustados y una relación mucho más directa con quien cultiva tu comida. Pero detrás de esta elección hay más motivos de peso:
- Economía local: cada euro que gastas en un producto de proximidad se queda en tu zona, apoya a pequeños agricultores, ganaderos y comerciantes, y ayuda a mantener vivo el tejido rural frente al avance de las grandes superficies.
- Medioambiente: menos transporte significa menos emisiones de CO2 derivadas del transporte, menos plástico de embalaje y menos necesidad de cámaras frigoríficas que consumen mucha energía.
- Calidad: al no tener que aguantar largos trayectos, estos productos se recolectan más maduros y llegan a ti con más sabor y más nutrientes.